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miércoles, 6 de enero de 2010

El Regreso de la Derecha Dura

Mientras esta semana fueron noticia las diversas "vueltas de chaqueta" de muchos personajes de la esfera política, económica y mediática, que otrora fueron acérrimos defensores de la Concertación. Hoy dan el "poto"...perdón el voto, al candidato de la oposición. Pero este blog no entrará en el jueguito aquel. A continuación, les entrego un breve e interesante análisis histórico de lo que fue, es y será un gobierno de derecha en nuestro país.

Por Hugo Latorre F.


Es sabido que nuestra derecha, que antaño fue republicana, de pronto viró a ser autoritaria. Ese camino comenzó cuando se sintieron atacados en sus intereses económicos más sensibles: la propiedad agrícola, las grandes inversiones del Estado en la agroindustria (celulosas y las IANSA), la circulación nacional del crédito financiero (Banco del Estado y CORFO), la recuperación del salario a través de la sindicalización urbana y rural, etc.

Los gobiernos radicales no produjeron mayor daño a la economía oligárquica, pues sólo se dedicó a ampliar ciertas funciones públicas a las que supo integrar eficientemente a la clase privilegiada; de hecho no tocó su poder en el sector de la agricultura y los integró al desarrollo industrializador emergente.

El Gobierno de Frei padre, sí vino a tocar en profundidad los intereses de la oligarquía: tanto en la esfera agrícola como en la industrial; también en la iniciativa económica entregada a manos del Estado y la extensa organización social impulsada desde el gobierno.

El gobierno de Salvador Allende vino a dramatizar ese empuje de la acción estatal, creando una especie de cruzada anti privada de la economía, arrinconando a dicha clase y arrastrándola a buscar salidas de facto para su sobrevivencia.

Seguramente, si hubiésemos tenido una izquierda más modernizada en pensamiento y obra, también habríamos encaminado a la derecha a posturas más modernas y menos radicales. Pero uno y otro bloque venían retrasados con las posiciones ideológicas en más de 40 años de lo que se discutía en Europa sobre las izquierdas y las derechas.

Ya Ortega y Gasset en su obra “La rebelión de las masas” planteaba que “ser de las derechas como ser de las izquierdas es una de las mil formas que tiene el hombre para ser un imbécil”…….y esto lo dijo en el primer tercio del siglo XX. Ortega explicaba este decir aseverando que las cosas en política eran bastante más problemáticas que la visión tuerta proporcionada por un izquierdista o un derechista.

Pero nuestra América Latina es producto de los ecos lejanos de lo que acontece en otras latitudes, y cuando esas voces nos llegan, vienen ya distorsionadas y además las interpretamos de forma errónea, al menos de ello nos advertía nuestra Gabriela Mistral, por allá por los años 50.

El libro programa de Jorge Ahumada, que acogió Eduardo Frei padre, planteaba procesos modernizadores a la europea; sumamente avanzados para su tiempo pero sin radicalismos extremosos. Sería bueno revisar ese texto que se llamó “En vez de la miseria”.

La derecha chilena, hay que reconocerlo, estaba en un trance decadente notorio; su dominio en la agricultura había sido un fracaso, debiendo Chile importar alimentos para cubrir sus déficit de producción propia; la industria envejecida se demostró incapaz de deshacerse de los privilegios que exigía al Estado para no perder mercados ante la competencia exterior; en lo financiero también se reveló como una gestión pequeña, no adecuada a los nuevos tiempos de una inversión expansiva. Como tampoco tenían iniciativas nuevas, pues la última fue la de Alessandri, que intentó repetir una estructura empresarial neutra aplicada al gobierno de la cosa pública, pero terminó sin ni una y sin la otra.

En consecuencia, al estar agotada la iniciativa de modernización de la derecha tradicional, se fue imponiendo una postura febril de la izquierda más tropicalizada (influencia de Cuba). Curiosamente, la Democracia Cristiana, que había iniciado las transformaciones más profundas en Chile no pudo captar las simpatías del mundo popular para un segundo gobierno. Pareciera que la mentalidad pequeño burguesa y soberbia de estos dirigentes se granjearon la desconfianza de los chilenos. Luego de ver las gestiones de Aylwin y Frei Ruiz Tagle, no se puede menos que encontrar acertado el juicio de los chilenos sobre ese movimiento.

Claro que ha sucedido algo peor con la llamada “izquierda”, que de un incendiario revolucionarismo saltó al más frívolo de los conservadorismos, casi hermanada y en competencia con la derecha más vengativa y cavernaria del mundo, cual es la chilena.

Son las vueltas de la vida, que sólo se dan en esta tierra del “realismo fantástico” y a las que no terminamos de acostumbrarnos.

Pero ahora la derecha está a punto de acceder al gobierno por vía electoral. Por primera vez será la derecha pura, pues con Alessandri se alió con los socialdemócratas. Ahora llegará al poder luego de su compromiso dictatorial y sin morigeradores que la acompañen.

¿Cómo será esa derecha en el poder democrático?...Si podemos llamar así a un sistema de tamaña concentración del poder en todos los ámbitos de actividad; pero digamos que formalmente democrático, pues la gente vota, aunque sea en menos del 50% del potencial electoral del pueblo.

¿Qué harán estas generaciones de derechistas que han asumido la religión neoliberal como credo intransable y que una vez gobernaron apoyando a la más feroz de las dictaduras de América Latina?

Los países civilizados deben tener dificultades para explicarse este vuelco de la sociedad chilena; un retorno a los autoritarios, esos mismo que castigaron despiadadamente al pueblo por 17 años, no sólo en la represión sino incluso en la miseria más lastimosa, es algo complicado par entender de manera racional.

La única explicación está en que seguramente la Concertación nunca realizó la transición prometida hacia un nuevo régimen y terminó legitimando y pavimentando, en consecuencia, el camino de los dueños del modelo. Esto es así pues cuando uno administra un campo ajeno, las ganancias finales van para el dueño de la hacienda y no para el que la trabaja…Es una lógica tan elemental y vieja, pero siempre se repite por sabida que sea.

Esta derecha posmilitarista se ha revelado en todo lo que es durante estos últimos 37 años, así es que no podemos esperar muchas novedades de un gobierno puesto bajo su conducción. Ellos no saben de Estado más que lo que se aprendió con Smith o Hayek; no saben de integración social para la competitividad, que es la simbiosis que despliega exitosamente el Asia; no saben de mecanismos para hacer funcionar la equidad; sólo saben de los “negocios privados” y las tasas de crecimiento, sin darse cuenta que eso es una fuga hacia el infinito de la inequidad. Es obvio que crecer es importante, pero se debe crecer de manera equilibrada, si no se quiere ver un monstruo en la cuna.

Pero esto no lo han comprendido ni lo comprenderán…su mente es lo bastante “religiosa” como para permanecer inmutable ante la realidad. Así es que debemos prepararnos para que Chile continúe por este derrotero que lo lleva a un seguro retraso global (si lo comparamos con quienes eran nuestros competidores en los 70, es decir los países del Asia) y a una complicada subsistencia dentro de los parámetros de un “crepúsculo veneciano”, que nos hará rezagarnos suavemente gracias a los precios de las materias primas y gracias a la pujanza real de Asia y no al cerebro de nuestros economistas y políticos, que si de ellos dependiéramos…ya estaríamos en el colapso social y económico.


viernes, 25 de septiembre de 2009

Este debate fue de Arrate

Este 23 de septiembre me tocó participar como “estudiante” de periodismo en una interactiva evaluación -a través del sistema clicker- del debate presidencial para estas elecciones 2009. Lea aquí los pormenores de esta actividad y la impresión de este show televisivo.

Esta curiosa y nueva forma de cooptar nuestras apreciaciones en vivo y en directo, sin la necesidad de un encuestador, que puede influir en las decisiones del encuestado, es aplicada por primera vez en una elección chilena; aunque fue usada para medir el último debate presidencial norteamericano.

A pesar de una interesante introducción realizada por un personero de la Universidad Adolfo Ibañez sobre los sistemas de medición y las nuevas tecnologías, estas parecieron superar al hombre, ya que en los primeros minutos de debate el sistema dejó de funcionar, lo que provocó una masiva confusión dentro de los 140 estudiantes de periodismo de distintas universidades, quienes no sabían qué hacer con su aparatito, incluyéndome.

Con una lata de Coca Cola y un sándwich bastante ABC1, proporcionado por la universidad patrocinadora, observé con atención no solamente el “debate” de los candidatos, si no que también las reacciones de los estudiantes que seguían en silencio dicho espectáculo. Aunque se intentaba mantener la supuesta “objetividad” era fácil percatarse que existían sesgados favoritismos hacia unos candidatos más que otros.

El más bullado fue el señor Piñera, el más aplaudido fue Arrate, el pifiado de la noche fue Frei y el divertido fue MEO. Estas mismas reacciones se hicieron presentes al finalizar los resultados de aquella accidentada encuesta. El ganador de la contienda fue MEO con un 50% de los votos, lo siguió el artista revelación de la noche, el señor Jorge Arrate con un 32%, luego vino Sebastián “Supertaldo” Piñera con un 18%. Para finalizar, el gran perdedor de la noche, Eduardo “Gomilalo” Frei con sólo un 1% de aprobación.

Aunque MEO haya ganado, para mi gusto y para el de los grandes estudiosos que llenan los programas políticos de la televisión abierta, el vencedor fue Arrate. Con soltura, retórica y carisma, este señor se llevó todo el reconocimiento.

Por más que en mi conciencia trate de evitarlo me pareció penosa la reacción del chileno y lo doble estándar que puede llegar a ser. Desde mi lugar físico, la sede de la UAI, podía ver a niñitas y niñitos pelolais aplaudiendo a Arrate; el mismo cuento con los picados a comunistas que se logran identificar al vuelo. Todos ellos terminarán votando –si es que votan- por lo tradicional, lo típico y lo común: Piñera o Frei.

Este viejito “cool” que está de moda, el abuelito que todos quisiéramos tener, es solamente alimento para el circo político. Arrate es inocente desde sus raíces, desde el Juntos Podemos. Chile es un país desunido e individualista que rechaza las causas comunes, donde sólo participan de grandes eventos comerciales como la Teletón o los partidos de la Roja, para así poder sentirse bien consigo mismo. El chileno moderno fue enseñado para velar por sus propios intereses y no en los del resto; así que de “Juntos” no tenemos nada.

Señor Arrate, es al único al que le creo, pero es demasiado izquierdista, y no es que eso sea malo, pero tiene que entender que este país ya quedó amarrado por la derecha económica. Como consejo don Jorge, aprenda de la Concertación que fue inteligente y funcionó. Surgieron con las viejas técnicas de la prostitución ideológica. En fin…de todas formas, este debate fue de Arrate.

martes, 8 de septiembre de 2009

¿Los jóvenes estamos de moda?

Desde la vuelta a la democracia la juventud chilena se ha visto menospreciada, idiotizada y silenciada por el actual sistema económico, social y político del país. Hoy, en plena decadencia política, más de dos millones de jóvenes son llamados a inscribirse en el sistema electoral, el mismo que durante 19 años mantuvo un completo desinterés y olvido a estas generaciones.


En dictadura la juventud fue silenciada por el gobierno y los medios de comunicación durante toda la década de los años `70. En los `80, luego de la crisis económica que desestabilizó el gobierno de Pinochet, miles de estudiantes -en su mayoría universitarios- aprovecharon para reaccionar frente a la dictadura imperante, con el objetivo de buscar la vuelta a la democracia y una justicia igualitaria.

De ese grupo de estudiantes universitarios, salieron los líderes que hoy vemos en la actual política chilensis. Personajes que lucharon y arriesgaron sus vidas para reestablecer los derechos ciudadanos.


Con ellos en el poder y en plena "normalidad", los años `90 fueron un escenario bastante contrario a lo que todos imaginaban. Existió un fortalecimiento de las leyes dejadas por Pinochet, que a cierta medida creaba una mayor injusticia e inequidad social.


El síntoma norteamericano del "American Dream", viene acompañado de la globalización y los malls, quienes cooptaron a gran parte de los chilenos, los que se vieron cegados por el consumo a destajo, provocando un alto desinterés por la educación y los intereses colectivos.


Ya a comienzos del siglo XXI, se hace presente la farandulización de las líneas editoriales de los medios de comunicación, donde cada vez hay menos espacio e interés en la parrilla para temas que realmente importan en el país. Comienzan a nacer las tribus urbanas en los jóvenes, un claro índice de desorientación generacional, llena de incultura y desafección. Una forma del inconciente colectivo para manifestar su desvinculación de la sociedad. Una generación que no “está ni ahí” con nada. Hijos bastardos de un Chile que no quiso asumir su paternidad.


Pero esa bomba de tiempo explota con el movimiento pingüino en el año 2006. Representantes de varios de los colegios de tradición histórica chilena, emplazan a través de paros y movilizaciones al Gobierno, con el objetivo de cambiar la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza, impuesta por Pinochet un día antes de dejar el poder, donde claramente perjudicaba la educación pública.


Aunque en la opinión pública estos jóvenes y el resto de los estudiantes eran vistos como personas que desestabilizaban el status quo del país y que sólo buscaban perder clases, le dieron una vuelta de mano al Estado. Se crearon cambios, no muy grandes, pero cambios al fin y al cabo.


De manera bastante inteligente, los principales partidos políticos de la Alianza y la Concertación, inmediatamente cooptaron a estos pequeños líderes a sus filas. Les regalaron becas en el extranjero y financiamiento universitario, entre otras cosas. Todo volvió a la normalidad.


Luego de mostrar este pequeño recorrido histórico del fenómeno juvenil en nuestro país, es necesario destacar lo que ocurre hoy, estando muy cerca de las elecciones presidenciales 2009-2013: ¿Por qué justamente ahora llaman a participar a los jóvenes. Si siempre los han visto como una amenaza al status quo nacional?


Probablemente tiene que ver con que ya se está desvaneciendo el conservadurismo político que siempre ha gobernado. Quién sabe. Te invito a participar.



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